viernes, 4 de abril de 2014

EL MACARRA, TERCERA PARTE.

Hola a todos, gente, antes que nada una disculpa, he dejado de publicar por acá causa de mis pedos existenciales, ¿Quién no los tiene?

¡Ay el Macarra! Seguro quieren saber más de éste hombre, así que continúo con otra entrada en honor al Macarra.

Yo como toda una nenaza le conté de él a mi mejor amiga (QEPD), ella se reía mucho y quería conocerlo, así que en una de tantas veces que ella se quedaba en mi casa a dormir, llegó  el tan mentado Macarra, los presenté y de inmediato se cayeron tan bien (punto extra para el Macarra, sino hubiera causado buena impresión a mi amiga, se iba directo a la calle), platicaban y ella bromeaba con él. No obstante Macarra la interrumpía cada vez que tenía oportunidad, si mi amiga mencionaba algo, él luego luego sacaba una historia en referencia (les digo, de verdad, no le paraba el pico), ella me miraba y sin decirlo, sabía que se reía y me decía: ¿De dónde lo sacaste?

Así pasó mucho tiempo, reuniones donde mi amiga venía a visitarme y Macarra coincidía en casa, llevaba muchas veces mota o cerveza o mota y cerveza o cerveza y mota (Ustedes me entienden), en ocasiones mi amiga (a la que llamaré a partir de ahora "Pamela", la extraño un chingo) decía que iría a preparar té chai con leche (en realidad era chai y mota, qué buena combinación), a Macarra le encantaba, decía que pegaba duro. Era genial como se llevaban bien, eso me gustaba.

Bueno, bueno, esto que les comparto es parte de mi vida, parte de una etapa de mi vida, la cual añoro tantísimo.

Con el tiempo, Pamela me contó que había vuelto a ver a un amigo suyo de tiempo atrás, un buen y queridísimo amigo mío también (QEPD) que con el tiempo tube el gusto de conocer y tratar, lo llamaré Lechuga, que así se apellidaba.

Lechuga llegó un día a mi casa, y no se fue, tampoco Pamela, tampoco Macarra.

Una tarde que Pamela y yo nos quedamos de ver en el centro, para irnos a tragar como cerdos a un bufet chino, nos encontramos con lechuga, él se nos unió y llegamos a mi casa, charlábamos, veíamos una película y bebíamos mate, después de un rato ¿Quién creen que tocó a la puerta? ¡Claro que sí, era Macarra! Lo invité a pasar, le presente a lechuga, pero de inmediato salieron chispas entre ellos, Macarra tuvo que hacer un gran esfuerzo para ser amigable, Lechuga era un pan de dios, así que siempre fue gentil con él. Macarra traía consigo un paquete de rosas, las arreglaría para venderlas en la calle, no recuerdo si les había comentado, pero su jornada laboral consistía en vender tacos por las mañanas en una taqueria por rumbos de Plaza del Sol, y por las noches vendía rosas a las personas de la calle, así que era un chacal muy chambeador.

Esa noche Macarra se retiró temprano, luego de haberse fumado un buen porro, eso sí. Así que nos quedamos en casa Pamela, Lechuga y yo platicando, viendo pelis y bebiendo mate. A la mañana siguiente Pamela tenía que retirarse, estaba lloviendo, pero debía hacerlo, así que Lechuga y yo la acompañamos al camión, luego de dejarla hasta que abordó el camión, Lechuga y yo regresamos a casa, nos preparé un chocolatito caliente y nos metimos a la cama para ver películas de temática gay en queer latin chennel, jejeje. Lechuguita estaba helado, tenía mucho frío, yo moría de calor, así que me puse sobre las cobijas y dejé a Lechuga calentarse dentro de ellas, al cabo de un rato alguien golpeaba mi puerta, fui a ver quién tocaba.

Era mi chacal, era Macarra, sonriente y super mojado, lo había agarrado la lluvia, le dije que pasara de inmediato, entro con su "avión" se paró en seco en el pasillo de la entrada, se quedo quieto y callado y me miró con los ojos entrecerrados y me dijo, ah, no estás sólo, le dije que no, que estaba mi amigo Lechuga, y en eso me dijo en un tono burlesco y un tanto celoso, ¿te está cogiendo verdad?, yo me eche a reír y le dije que no mamará, que pasará a mi casa y que saludará a Lechuguita... Ah, ¿ahora le dices así?, me preguntó, y yo volví a reírme, pasó, abrí la puerta de mi habitación y lo vio bajo las cobijas, lo saludo y se sentó en la cama, esa tarde los tres vimos unas peliculas pero poco tiempo después, Macarra se disculpó y nos dijo que debía irse temprano, obviamente no lo hizo hasta que se fumó un porro que sacó de su bicicleta.

Lechuga me comentó lo siguiente: ¿Sabes que tu cholito me detesta verdad?, yo le respondí que sí, también agregó ¿Sabes también que ese wey está loco por ti?


Continuará...

viernes, 13 de septiembre de 2013

El Macarra, segunda parte.

Domingo por la tarde, cansado de la joda semanal, y bueno, como venía contándoles, era domingo, y yo estaba en casa, youtubeando un rato y aburrido, como muchos de nosotros lo estamos, pero tratamos de disfrazar y evadir nuestro aburrimiento con fiestas, alcohol, sexo, drogas y algunos, con los cuartos oscuros...

Bueno, bueno,  mi relato no va de eso, yo les quiero platicar un poco más de mi compa el "Macarra", recordarán que días antes les platiqué que conocí a un chacal que asiste a los paseos en bici, pues bien, Macarra, no tenía 25 años, era un morrillo de 20 añotes cumpliditos el mismo día que lo conocí, me enteré después de eso, por eso no lo celebramos, pero bueno, 20 años!!... por las Sagradas Barbas del Che! Hijole, bien morrito el chacal, cuando me dijo su edad no lo podía creer, puesto que se ve mucho mayor, debido a que se deja la barba como de 5 días y también como siempre viste con camisetas de resaque para fortuna mía, dejaba ver parte de su torso y un pecho velludito, así que no aparenta los veinte, en mi opinión.

Bueno, era domingo, yo viendo todo y nada en youtube y no sé "por qué", pero ese día sufría de aburrimiento, deseaba con ansias un poco de emoción, eran al rededor de las 8 de la tarde cuando escuché que tocaban a mi puerta, fui a ver quién era y para sorpresa mía, El Che había escuchado mis plegarias, por fin algo de emoción para mi día, era el macarra con una sonrisa de oreja a oreja, lo invite a pasar y me dijo que pasaba por el barrio y recordó que yo vivía por la zona y quiso pasar a cotorrear un rato.

Venía en su bicicleta, y debía abrir totalmente la puerta para que pudiera entrar con todo y su vehículo, yo me reí y le dije que hasta con todo y el avión había venido, y el morro se echo a reír y en ese momento me extendió su mano y me ofreció una cerveza que tenía en su mochila. Mi Che que estás en los cielos, ¿Porqué juegas con mis emociones?.  En eso le pregunté qué que más tenía en su mochila, y me dijo que traía más cervezas, pues yo lo invité a que las guardamos en el refrigerador, no vaya a ser que se calienten. Las guardamos y él tomó otras tres y nos fuimos a la azotea de mi casa, no es la gran cosa, pero tiene una buena vista, se miran los edificios de avenida Chapultepec de un lado, por otro lado se mira a lo lejos el templo del Expiatorio y el templo de Santa Tere por otro, así que nos subimos y miramos por un rato la vista, tomando unas cervezas y... ustedes que creen, fumándonos un porrito pa'l'emoción del momento... El macarra hablaba y hablaba, les juro que me estaba mareando, no le paraba el pico al condenado chacal, hablaba de sus morras, de sus aventuras, y también cantaba rap, o no sé qué sea, siempre hacía rimas y más rimas, hacía rimas dónde me mencionaba, y decía que había conocido a su compa el Pacheco. Para ser honesto con ustedes, la verdad es que me aburrían, pero cuando me mencionaba en sus rima, pues no sé, como que me gustaba y me hacía sentir importante, jajaja.

Así pasamos un buen rato, cheleando, fumando y el chacal cantando, yo sólo lo miraba y fumaba y bebía, yo hablaba poco, pero eso sí, siempre muy atento a mi chacal, obvio, para los que no sepan, siempre debes darle su lugar a tu chacal, y no digo que idolatrarlo, pero si prestarle la atención que se rece, porque después el chacal te tratará como nunca nadie la ha hecho, te tratará mil veces mejor de lo que trataría a sus morras. Esto yo no lo sabía, Macarra me lo enseñó con hechos y acciones lo importante que es para un chacal su jaina.

Esa tarde se volvió noche en un dos por tres, yo ya estaba muy aturdido por todo, por las cervezas, por el porro y también por tanto choro mareador que decía el macarra, yo ya estaba medio en automático, y me estaba yendo de lado, y casi me caí de no ser por mi chacal que me detuvo y me sentó en un muro pequeño de la azotea, y se sentó a lado mío para detenerme y no azotará al piso como una res, me dijo que yo no aguantaba nada, y que sólo por eso me él cuidaría para que no me cayera al piso, y me recargó en su hombro... (¡!)
Ese día terminó rato después, me ayudo a bajar las escaleras, me llevo a mi habitación y me acostó en mi cama porque yo ya no podía con mi alma (esa maría del porro era muy fuerte), me dijo que su bici la iba a dejar, pues no quería hacerme caminar hasta la puerta, así que pensé: mejor, así tienes un pretexto para volver. Rato después desperté de súbito, recordé lo que había pasado, y me llené de pánico, pensé que el chacal me había drogado de más y me había desvalijado la casa, me levanté de un salto y salí de mi habitación y me dirigí a la entrada, ahí seguía mi bici y la bici de Macarra, todo estaba en su lugar y la puerta cerrada pero sin llave, así que le puse llave a la puerta y me regresé a dormir.

Macarra, así lo comencé a llamar poco después que nos conocimos, cuando le decía así, me veía un tanto molesto, pero luego de un tiempo ya no le importaba, incluso hasta parecía gustarle, y pues así como esa tarde, él venía con más frecuencia a visitarme, y también, como yo sabía que él iba a los paseos en bici por las noches de los miércoles, pues me fui integrando cada vez más al contingente de bicicleteros, solamente para verlo a él, así que nos íbamos juntos y hasta me cantaba su rap cuando pedaleaba y siempre al termino del recorrido, llegábamos de regreso a mi casa.

sábado, 29 de junio de 2013

El Macarra, primera parte.

Que tal mis Chacaleros, les tengo una historia para contarles, les aseguro que es verídica, me pasó, y la verdad que poca gente me ha movido el tapete como lo hizo éste Chacal.

Era miércoles, era día del paseo nocturno en bici, el “bici 10” para ser más concreto, yo tenía poco sabiendo de éste tipo de recorridos nocturnos en bici, la verdad es que un amigo me contó de estos, me dijo que me gustaría ver la gente que va a estos recorridos, me dijo que seguro me encontraría con “macarras” (La novia de mi amigo así les dice al tipo dehombres dque me gustan) “estoy seguro que te divertirás”, fueron sus palabras.
Pues para no hacérselas más larga, me fui directito al Andador Escorza, que está situado a lado de la del viejo edificio de la UDG, iban a dar las 10 de la noche, quedaban algunos 15 minutos para que saliera el contingente de bicis, así que yo estaba nervioso, no tenía idea de a dónde iríamos ni na duración del mismo, es más, ni siquiera sabía muy bien andar en bici. Yo estaba parado en la orilla de la multitud, mirando, observando y buscando algún chacal... ¡Bingo!, era un chacal de unos 25 años, moreno, la barba la tenía muy bien recortada, su rostro tenía un aspecto medio felino, sus rasgos eran muy fuertes, era un chacal de esos que dan miedo, para empezar te daba miedo su porte, su manera de hablar y sobre todo su fuerza, si bien no era musculoso, tenía unos brazos muy fuertes y sus manos grandísimas.

Yo daba vueltas en mi bici, yo quería hablarle, pero tenía miedo, buscaba y buscaba un pretexto para hacerlo... hasta que me agarré de valor y me fui directo hacía él... nuestras miradas se cruzaron, después su mirada me evadió, dio un recorrido con su mirada, pero luego nuestras miradas se volvieron a cruzar, así hasta que me paré justo delante de él. Me observo de arriba a abajo, observó la bicicleta que llevaba y me hizo un gesto con su cabeza para saludar.

“Qué onda wey, oye, es la primera vez que vengo al paseo y no sé muy bien cómo está la cosa, ni a dónde vamos y cuanto dura, ¿sabes cual es el truco?” Le pregunté, a lo que me miro fijamente, medio cerro los ojos para aguzar más su mirada, se quedó por un momento callado y justo después dijo: “¿El truco, qué cual es el truco machín?, pues nomás no dejes de pedalear wey” y estalló en carcajadas... yo me quedé totalmente indefenso y vulnerable, me sentí de lo más idiota, no sabía que decir... lo miraba reírse y levantar sus brazos... pude sentir su aroma, sus axilas olían muy bien, y pude inspeccionar ese espécimen más de cerca, vestía una camiseta de resaque blanca, pantalones dickies color azul marino, unos tennis blancos, tan sexy que estaba el condenado chacal, y se estaba mofando de mi, justo después dejo de reírse, se subió a su bici y comenzó a pedalear, creyendo que me dejaría ahí parado, derrotado, y así se fue pedaleando.

Yo permanecí de pié y no quise seguirlo con mi mirada... en eso sentí qué me tomaron por el hombro, y volteé mi mirada para ver quien era... era él, mi chacal estaba detrás mío, parado en su bicicleta, ya de modo serio me dijo: “¿neta wey, es tu primera vez en el paseo? Mira, pues es que neta me hizo reír un chingo tu pregunta, pero sí, el truco es no dejar de pedalear, pero mira, no hay bronca, es que yo me voy por el paseo haciendo desmadre, me voy hasta atrás apresurando a los que se quedan rezagados, pues también pa'hacerles un paro por si se joden o pinchan sus bicis, o me voy a hasta delante para cubrir los cruceros, pues hay un chingo de banda en sus coches que no respetan y se quieren pasar de verga echándonos su carros porque les da coraje esperar a que pasen todos los del contingente, y como en este paseo no hay policía, ni gente de vialidad, pues nosotros nos organizamos para que esté todo seguro, pero haciendo desmadre también”.

Esas fueron las palabras del chacal, yo me quedé mudo, sin palabras y en eso: “Mira wey, si quieres me voy pedaleando un rato contigo, pa'que se te quiete el miedo, pero en ratos me desafano y voy a madres para hacer lo que te dije, pero seguro ahí nos vamos a ver en el paseo, es más, mira nos vamos juntos en el inicio, caile wey, ya se están preparando para salir” en eso reaccioné y en chinga me subí a mi bici y comencé a pedalear y a seguir a ese chacalote.

EL contingente salió en dirección oriente, escuché que iríamos a La Provincia, la colonia donde se encuentra el templo la luz del mundo, así que continué... El chacal estaba pedaleando a mi lado, les juro que yo estaba muy tímido, y casi no podía platicar, él hablaba y hablaba, no recuerdo muy bien de qué hablaba, pero de momentos pasaba un morrilla en bici, y el luego luego le decía algún piropo, eso sí, el cabrón jamás fue grosero con alguna, de hecho las chicas volteaban a verlo y le sonreían, y pues tengo que admitirlo, el wey tenía carisma.

Seguíamos pedaleando juntos, desde la salida en el andador Escorza hasta la Av Hidalgo cruzando la calzada independencia, después, el se siguió de largo y me dijo que iría a ”dar el rol”; yo no podía más, mis pulmones me estaban cobrando factura después de tanto puto cigarro que me he fumado, sudaba profusamente, y me estaba deshidratando y aún no llevábamos la mitad del recorrido, vamos, que yo ya estaba a punto de rendirme, bajar de la bici y regresar a mi casa... bueno, bueno, de hecho ya lo estaba haciendo, en eso el chacal me grita “Hey machín, ¿pues que pedo, a poco ya te rendiste?” me alcanzó en chinga y me volvió a decir: “¿A poco ya te rendiste?, nel culero, súbete a la bici y ponte a bajar esa panza, yo me voy contigo para que veas que no vas sólo y puedas llegar, el camino esta bien pesado, es de pura puta subida, pero nos falta poco y descansamos”, neta weyes, yo no sé cómo ni de dónde saqué las fuerzas, pero me subí a la bici y seguí pedaleando... “¿Ya ves que el truco es no dejar de pedalear?” me decía, “Ándale gordito, síguele pedaleando que ya casi llegamos” todo el camino me daba ánimos, en momentos se ponía a mi lado y me ayudaba empujándome con su brazo, me agarraba de la espalda y en las subidas me ayudaba, “Ándale machín, que ya casi llegas” así fue hasta que llegamos a la glorieta donde esta el templo de la luz del mundo, ese que parece como un pastel, me quedé sentado en una jardinera y poco a poco me tumbé sobre el césped y en cuanto abrí los ojos el chacal me trajo un mazapán y un gatorade, “Ándale machín, alivianate y acompáñame” nos fuimos en las bicis lejos de la gente...

Mu fui siguiéndolo hasta que nos paramos detrás de un camión estacionado, "¿Quieres saber cual es el truco?" me dijo sacando algo del manubrio de su bici, "Éste es el truco machín" dijo prendiendo un porro, le daba grandes fumadas y se aguantaba el aire, una y otra vez, hasta que me miró de re ojo y me dijo con el tono de voz cuando aguantas la respiración: "ándale, fumale un poco pa'que te 'cures' y puedas seguir pedaleando"... Le dí unas fumaditas al porro y nos fuimos con el resto de la gente, que ya estaba preparada para la salida de regreso al centro de la ciudad.

El camino de regreso fue más fácil, rápido y muy agradable, pues el regreso era de bajada, y cuando llegamos el andador Escorza, que es el punto de reunión y de salida para los paseos, el chacal se había perdido, no lo encontraba, así que me quede un rato esperando, ya casi se había ido la gente, así que pensé que el chacal ya se había ido y me fui pedaleando a casa, en Av. Vallarta y la Av. E. Diaz de León hay un 7 eleven, y justo ahí me volví a encontrar con el chacalito, se acercó y me dijo, "hey wey, ¿qué vas a hacer ahorita?, es que me voy a ver con unos compas en Av. México y Chapultepec para cotorrear, ¿Quieres venir un rato?" Yo le dije que sí, y nos fuimos a la explanada de Av. México, ahí donde está una mona que representa a la Patria, ahí estaban sus compas, ya se imaginarán, eran puros chacalitos, había unos muy morros y otros ya mayores, mi compa el chacal llegó y saludo a todos y me presentó: "¿Cómo es que te llamas wey?" me preguntó, así que le dije mi nombre y los demás me saludaron, no me hacían mucho caso, pero la verdad que tampoco le hacían mucho caso a mi nuevo compa el chacal... después de fumar un porro y compartirlo con todos, el chacal me dijó "¿hey wey, ya nos abrimos de aquí?" y pues le dije que sí, así que nos fuimos en las bicis, luego en Chapultepec y Av. Hidalgo me preguntó "¿Dónde vives wey?" Le dije que cerca de ahí, por Santa Tere, le pregunté, que qué onda, que si quería ir a mi casa y cotorrear un rato, y el wey me miró, y me dijo, "nel wey, ya es tarde, pero si quieres te acompaño pa'que no te vayas solo", así que seguimos pedaleando y me dejó justo afuera de mi casita, lo volví a invitar a pasar, pero me dijo que estaba cansado y que al día siguiente tendría que chambear.

Así quedó, pero al domingo próximo, yo estaba caminando por mi calle en dirección al templo de Santa Tere y en la esquina de mi casa me encontré con un rostro conocido, era el Chacal, venía caminando con una chica, de esas cholillas malparidas y muy problemáticas, el chacal venía con una bermuda y una camiseta de resaque color negra, no pude evitar ver su bulto, weyes, era un bultazo, y venía con el chile parado, el pinche chacal venía jarioso, pero con una cholita de barrio fea, fea fea... yo lo salude con la mirada, él igual y en eso volteé a verle el bulto nuevamente y me reí, y él se río conmigo y continuó su camino.

Ya estaba en mi casa, habían pasado tres horas de que vi al chacal y a esa chica, la chola fea, yo estaba en mi computadora y en eso alguien tocó a mi puerta, yo abrí y ahí estaba él, de pié y sonriente mi chacal, "¿quieres pasar?" le pregunté, "simon wey, vine a visitarte"

...Ya les contaré en otra ocasión más de éste Chacal.

jueves, 27 de junio de 2013

¡Vivan los chacales!

¿Quién de nosotros no ha soñado alguna vez en fornicar con un chacal? ¿Cuántos hombres no han visto realizar el sueño de estar con un chacal? Pero… ¿Quién es el chacal? Se lo estarán preguntando algunos…
El “Chacal” es el hombre más masculino que pueda existir sobre la tierra, cuyo interés es pasarla bien, sin importarle nada con quien se revuelca... Los hay algunos más vivos que otros... los hay muy inocentes… los hay muy malvados... los hay indecisos... hay de todos los colores y sabores.
Pero al final todos tienen una apariencia que es el común denominador de todos: ése aspecto rudo, varonil, cargado de testosterona, con un cuerpo que invita al pecado, no está formado por un gimnasio o porque se inyecte hormonas, no, al menos en mi opinión, el chacal tendría que tener ese cuerpo por el arduo trabajo y la joda de la vida diaria...
Los hay albañiles, cargadores en el abastos, chóferes de autobús, policías, soldados, estudiantes… quiere decir que los podemos encontrar por todas partes…
¡Yujú, buenas noticias! Pero, ¿Qué viene implícito con el chacal?
De manera general, dentro de la sociedad, el chacal tiene sus orígenes en la clase trabajadora y humilde; en las ciudades, podríamos localizarlos geográficamente en las colonias que se encuentran lejanas al centro o de origen obrero, en el caso de la ciudad de Guadalajara, los podríamos situar en colonias y barrios como por ejemplo: Oblatos, Tlaquepaque, El Cerro del Cuatro, Santa Cecilia, El Mercado de Abastos, etc. Es decir, zonas de bajos recursos, no sólo económicos sino que también de bajos recursos culturales, o de áreas recreativas. Muchos de estos individuos no han tenido acceso a una educación de calidad, han sido educados por la vida misma, o como muchos dirían: "la escuela de la vida". Y claro, crecen en un ambiente hostil, por lo que se vuelven astutos y vivaces, es difícil engañarlos. También, debido a la presión del sector conservador y religioso, el hecho de ser homosexual es un pecado mortal o una aberración para la moral, el chacal se ve orillado debido a su orientación, a permanecer en el anonimato, y en el peor de los casos, a la negación. Jamás aceptarán su homosexualidad, ya se imaginarán todo lo que ésto conlleva.
Pero no todo es desánimo mis chacaleros, ellos son cariñosos, tiernos, amables y lo mejor, en la cama son bruscos, hoscos, unas fieras llenas de testosterona. ¡Ah! ¿Cómo la ven? En el rol sexual, son casi por regla general activos, no les gusta ser penetrados, eso toca las más sensibles fibras de su virilidad y hombría. Sienten que al permitir ser penetrados, esto inmediatamente los convertiría en un "maricón, joto, puñal... lo mal visto". Lo anterior, para aquellos que lleguen a enamorarse de algún chacal es con lo que se encontrarán, es difícil poder llevar algo más que no sea sexo ocasional, o en el menos peor de los casos, una amistad, o una amistad y sexo, bajo algunas condiciones, claro está. Para muchos esto no es tan agradable.
Es verdad, hay que irse con mucha precaución, es muy común encontrarnos con chacales que saben sacar provecho a su apariencia, y al hecho de ser considerados sex-symbols o trofeos por muchos de los que gustan de chacales. Es decir que les gusta, tanto el placer como el dinero fácil, así que si te descuidas, en el momento menos pensado, es fácil que caigas en el sucio juego de ser el mecenas de todos sus caprichos y en el peor escenario, de sus vicios.
Así que ser muy precavido es lo mejor que puedes hacer.

miércoles, 26 de junio de 2013

El chalan de la Echeverría

Les contaré un anécdota de cuando vivía en el centro de la capital de mi estado, la ciudad de Guadalajara, allá por el barrio de Santa Tere, para los que sean de Guadalajara o conozcan bien ésta ciudad, ya saben que Santa Tere se caracteriza por ser un barrio de gente trabajadora, y pues es un “barrio” dentro del centro, ahí hay de todo, y también los tan deseados CHACALITOS que tanto nos gustan. Bueno, un día regresé del antro-after pues muy “cansado” (Ok, algo pedo...).

No sé que me pasaba aquel día en particular, era sábado, no trabajaba ese día, y yo me encontraba en un estado particularmente cachondo... jejeje, así es, a todos nos pasa, así que ese día no estaba, digamos, con el animo de volverme exigente con algún posible ligue, así que yo regresé a pata del antro, y justo en una esquina de mi calle estaban remodelando un local comercial y alcancé a mirar a lo lejos a tres vatos trabajando, echando mezcla y enjarrando la fachada del local.

Yo pasé discreto y les di los buenos días (creo que ya no eran tan buenos días, pasaba del medio día, ejem...), los vatillos me saludaron y me miraron de fijo mientras yo metía la llave para abrir mi puerta, y pues como que mi llave no atinaba la cerradura, y ellos continuaban viéndome hasta que por fin la maldita puerta se abrió, pues me metí y yo de caliente me vuelvo a asomar por la puerta para echarme mi último taquito de ojo con los albañiles... cual sería mi sorpresa al darme cuenta que ellos seguían viendo hacia mi casa y me cacharon, jajaja, yo sólo me reí y les dije: “buenos días, carnalitos, disculpen, es que aún ando medio pedo.“No hay bronca carnalito, qué, ¿saca las caguas, que no?”, me dijo uno de ellos, el que más me había gustado de los tres, y yo por hacerme el gracioso pero a la vez tirando el anzuelo le dije: “Pues traételas machín, a qué esperamos entonces?”, y me respondieron los tres: “Pues estamos en el jale, pero después y se arma bien machín!”, yo sólo me reí y les hice un gesto de hasta luego, así que me metí a mi casa y me tumbé sobre la cama y me dormí creo yo casi inmediatamente.

Pasó el tiempo, no sé, quizás tres o cuatro horas, cuando me despierto de súbito al escuchar que alguien tocaba a mi puerta, bueno, realmente no 'tocaban' la puerta, la estaban tumbando de golpes. Pues yo realmente emputadísimo, porque la puerta era metálica, así que imaginen el escándalo, y me fui directo a abrirla y reclamar por la manera tan pasada de verga de despertarme. ¡Ay putito! No podía creerlo, era el vatillo que me había gustado quien tumbaba mi puerta diciendome: “Oye machín, préstame el baño que me estoy meando”, pero para eso yo me levanté a abrir en puros calzones y con el chile parado, neta, no me di cuenta de lo pedo que aún seguía, y realmente todo me daba vueltas a mi alrededor (malditos 'desarmadores' los de anoche), así que sólo le dije: “pues pásate carnalito, es tu casa, nomás fijate si hay papel pa'traértelo por si vas a cagar”, volteo a verme la verga, se rió y me dijo que solo orinaría, en eso yo me percaté de todo, y solamente me reí y le dije, pues ya qué, y volví a reir.

Lo hice pasar al baño, pero antes lo hice pasar por mi habitación, y pues vio mi pinche collage bien mariconcito que tengo en la pared, lo observó de paso y siguió al baño, pensé que seguro se dio cuenta que me gusta la verga. El vato orinaba como si trajera una pinche manguera, no manchen weyes, traía un chingo de orines en su vejiga, hacía mucho ruido al orinar, y en eso me dice asomando la cabeza por la puerta: “hey wey, ya acabamos la chamba de hoy, pero quería ver si es neta lo que me dijiste de las caguamas, y pues de paso pa'saludarte”, yo me reí y le dije “no wey, pues que detallista me saliste” y pues nos echamos a reír, después le dije, “pero antes cabroncito, chinga tu madre, me despertaste bien culero con tu manera tan culera de tocar, ah, y sólo tengo vodka y tequila, pero simón, lánzate por las caguas, en el patio tengo un chingo de botellas vacías” y en chinga me lancé por una bolsa y metí dos botellas de caguamas, casi me resbalé por ir en putiza al patio y nos reímos más, y ya como que rompimos las formalidades, pues me dijo: “por mi no hay pedo, con el tequila está chido, y wey, pues la neta ando bien pinche jarioso, y pues ya nos dimos cuenta que te gusta machín la verga, qué pedo, me das unas mamaditas y me alivianas con 100 bolas?”

Weyes, la neta no supe que responderle, la neta el vatillo tenía razón, de que me gusta la verga, pero ¿Qué pedo con mi reputación? Según yo en el barrio soy bien discreto... ahora hasta los albañiles saben que me gusta la reata, junto con mi vecinito cogelón y porno de a lado. Pues ya qué le decía al morro, le dije que simón, que se armaba la machaca, la neta no anden de juzgones ¿Pues quiénes de ustedes no ha alivianado a algún vatillo chacaloso? Y muchas veces me a tocado trabajar a chacalitos invitándolos a pistear, para ver si se armaba, y muchas veces pues no se arma nada, y que un vatillo, acá sabroso y chacalón con su ropa de trabajo y lleno de mezcla te toque a la puerta y se te insinué de tal manera, no tiene precio... jajaja.

Le dije al vato “nomás lávate machín la verga wey, no me vaya a tragar un terrón de mezcla", y nos reímos, me dijo si podía ducharse, le dije que sí, y al cabo de unos minutos, ya lo tenía en mi cama, con el agua o sudor escurriéndole por su hermoso cuerpo, me arrodillé y comencé a mamar esa rica verga, de un muy buen tamaño weyes, el vato me agarraba la cabeza y me cogía la boca, luego me acostó y de pié al borde de la cama, me siguió cogiendo por la boca, así un ratito cuando me dijo: “¿Te la meto wey, te la meto?”, a lo que sin pensar le dije que sí, en chinga saque un condón y el lubricante, le puse el condón, le embarré la verga con el lub y luego me puse en el culito, el vatillo me acomodó en posición de perrito y... tómala cabrón, me la dejo ir, yo nada más sentí como mi ojete la recibía por completo y las paredes de mi recto le dieron la bienvenida a la verga apretándola, el vato sólo gemía y me decía, “¡Así putito, apriétala! ¿te encanta como te cojo, dime, te gusta como te la estoy metiendo?”.

El morro me aferraba de la cintura con una mano, y con la otra me jalaba de la cabeza, así seguimos por un buen rato, yo me cambiaba de posición hasta que lo puse de espaldas y que me puse a montarlo, me parecía al comercial éste de 'dime vaquero', jajaja, así me puse a montarlo de lo lindo, y me movía de tal manera que su verga me daba un delicioso masaje a mi próstata... “ya casi me vengo wey, dónde los quieres, ahh, ahhh, ahhh...” terminamos juntos, yo me corrí y le llené todo el pecho y parte de la cara con mis mecos, yo con cuidado me saque su verga, y vi el condón lleno de sus mequitos, se lo quité, le hice un nudo al condón y le dije: “¿Te lo quieres llevar de recuerdo o me lo dejas para tener hijos tuyos con alguna madre de alquiler?” nos reímos y jadeamos de lo cansado que estábamos, me tumbé a su lado, y me abrazó el chacalito, estuvimos así un buen rato, platicamos, me dijo que se llamaba Hugo, y que vivía en la colonia Echeverría, allá para el cerro del cuatro, y pues la chamba ya la habían acabado.

Me contó que hizo una apuesta con sus compas, de que él aseguraba que yo era putito y los otros decían que no, así que decidieron apostar un cartón de caguamas, y pues obvio, Hugo ganó ese cartón, dijeron que se lo pagarían la semana próxima, así que yo decidí invitarlo la próxima semana para tomarnos el cartón, y le dije “invita a tus compas la próxima semana, y les invito un cartón, así tendríamos dos pa chingarnos entre los cuatro ¿qué dices?”, el Hugo me vio medio sospechoso y me dijo: “¿Tú quieres que te cojan los otros dos weyes verdad? Nel wey, tu culo me pertenece sólo a mi... pero si quieres les digo que vengan el próximo sábado, pero ay de ti si les coqueteas, ya si están pedos y quieren coger, pues ya es otra cosa, no hay pedo, queda entre compas, jajajajaja” y se echo a reír.

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Los nombres de personas y lugares han sido modificados, algún parecido con la realidad, que no les extrañe cabrones, hay un chingo de putos y chacales en Guadalajara.

lunes, 24 de junio de 2013

El Muelas

Qué tal mis chakaleros, después de tanto tiempo sin publicar nada, hoy les contaré una historia que me compartieron:

Tengo un compa del barrio que le dicen el Muelas; es un chacal mariguano de la colonia, no trabaja en algo fijo, siempre está buscando algún trabajo donde le dejen pistear, ah, pero que no sea muy cansado, a veces anda de chalan de albañil o anda juntando latas: "pa´ venderlas", él dice, "son pal kilo", el Muelas es un vato moreno, pelo corto y flaco, habla como los vatos locos de la película de Sangre por Sangre, algo así como: [acento de cholo] en la mesa hay una latita de chinga tu madre, porque no vas y te sirves un poco homie?.
Su sueño es irse para Chicago, donde dice que tiene unos primos que lo van a alivianar. Yo nunca he visto ningún intento para irse. La historia con el Muelas empezó con un trabajillo que agarre en vacaciones: hacer zanjas para unos cimientos de una casa al sur del estado, un amigo me dijo que si quería ganar una lanita en "una chamba fácil", me dijo mi compa, "nomas pa un fin de semana, y el Muelas te va hacer un paro". Y como andaba necesitado de dinero, pues le dije que sí, que estaba chido. Asi que nos fuimos el Muelas y yo para aquel rancho mugriento a hacer las pinches zanjas. La verdad que es una chinga, había que escarbar un metro hacia abajo y no me acuerdo cuanto de ancho, la pinche tierra en ese rancho creo que es tepetate, bien pinche dura, así que con el pico escarbaba la tierra y después con palas había que sacar la tierra. Mi compa también me dijo que el Muelas me ayudaría, pero yo no me sentía muy cómodo con el Muelas, porque es bien pinche webon, nomas tira hueva y se pierde por ratos cuando a va a fumarse su churro de mota. Pero pos ni pedo algo es algo de ayuda así que ni modo, a chingarle duro.
Yo escarbaba y el Muelas sacaba la tierra y la echaba en una carretilla para amontonarla hasta el otro extremo del terreno, en eso consistía todo su jale. Lo mejor de esto era que nos había tocado el clima nublado, ventoso, muy rico! Luego de un rato el Muelas ya estaba chingándose una caguama, ni puta idea de donde la sacó mientras que yo seguía con la chinga, quería que me pagaran completo y no quería dejar el jale todo puteado, y el Muelas ya me estaba haciendo emputar. Y bueno, no sé por qué, pero el pinche Muelas, no sé si por no comer bien, se había emborrachado muy rápido, el Muelas se andaba cayendo, pero trabajando, eso sí, zigzagueaba.
Cuando ya habíamos terminado una zanja de 30 metros, le paramos para echar taco, y descansar por un rato. Mi compa aun no llegaba, y en eso, el pinche Muelas se posó a mear justo enfrente de mí, yo no pude evitar mirarle la tranca prieta prieta como si fuera de negro y muy antojable, pinche Muelas parecía que no meaba desde buen tiempo, su chorro parecía al de una manguera y no dejaba de mear por un buen de rato. Yo, para ser honesto con ustedes, pues me calenté e incluso me parecía atractivo el pinche Muelas.
Después de mear el Muelas se fue a chingarse su gallo atrás de unos mezquites, porque no le gustaba que lo vieran, me decía, la verdad yo creo que simplemente no quería compartir el culero egoísta. Pasó el tiempo y yo ya me había olvidado un poco de él y cerré un poco los ojos para descansar, al rato: ¡Ingue su puta madre, ingue su puta madre! ¡Ay mamita ay mamita! Lo escuché gritar mientras voltea verlo y se desabrochaba los pantalones mientras que saltaba; cuando se los bajó... téngala culero egoísta, se le habían trepado unas pinches hormigas y lo picaban, el tarugo se sentó en los mezquites donde había un hormiguero y el wey no se había dado cuenta, yo casi me estaba cagado de la risa y el Muelas cayéndose atorado en los pantalones, y pues me fui a ayudarle a que se quitara los pantalones y a sacudirlos y también a quitarle las hormigas, al pinche Muelas le arrimaron una buena chinga las hormigas, el vato se quedo sin pantalones, y pude verlo encueradito puesto que no usaba ropa interior, es un pinche flaco correoso y desnalgado, marcaditllo pero marcado flaco, tenia mucho pelo en los huevos, su verga sobresalía, sus pezones son negros y el pecho es firme.
Yo aproveche la situación e hice un poco de lodo con saliva y tierra y le puse donde las hormigas habían picado, algunos piquetes fueron en la zona de las ingles, entonces le decía que abriera las piernas para curarlo y pues sus huevotes prietos y peludos colgaban, yo agarre los huevos para hacerlos a un lado y poder ponerle el remedio, mientras yo seguía riéndome, y el pinche Muelas estaba apenado, borracho y mariguano. Y así sin querer le agarraba en momentos la verga, y fui sintiendo como se le ponía dura, sentía como el apretaba y su verga daba reparos, el Muelas se me queda viendo a la cara y cuando lo vi, me reí, y le dije, ya se te puso bien dura pinche puto.
Él se reía también y me dijo: pues es que me la tocas bien rico, ya ni me duelen los piquetes, yo le decía que era normal, que eso pasa cuando nos tocan, y en eso me dice el muy avispado: "pues si wey pero ya me la alborotaste ahora le cumples", Jajaja pinche vato mamón ni siquiera me dio oportunidad de responder cuando me agarro de la cabeza y me llevo hasta su verga, yo estaba bien preocupado porque alguien nos viera, o mi compa o el dueño del terreno, la verdad no se me antojaba mucho mamarsela al Muelas le olía a orines y a lodo que yo mismo le había puesto, las primeras mamaditas que le daba, escupía la saliva, como para limpiarle un poco la verga, jeje. Después ya me prendí, su verga era muy cabezona y de buen grosor, con una ligera curva a la izquierda y la punta apuntando un poco para abajo y muy larga larga, el pinche Muelas se movía como un perro, me estaba cogiendo la boca y me buscaba el culo con su dedo y me lo acariciaba, me dijo: "pinche vato, desde hace rato te estoy viendo el culito, presta pa'la orquesta no? y te aliviano con cincuenta bolas, no seas culero, ando bien caliente".
Yo me quede sin aire y abría los pinches ojotes!!! ¡No mames el pinche Muelas me estaba ofreciendo 50 bolas si me dejo coger! jajajaja, le dije que sí al puto, pero que me los pagara ya porque si no se haría wey en no pagar, y entonces me dijo, "mira ahorita que nos paguen te los doy, por lo pronto quédate mis pinches convers y si quieres no me los das hasta que me paguen". Yo le dije que sí, y no es broma weyes, sólo porque me sorprendió la manera en que me pedió las nalgas accedí a que me pagará hasta después, porque sus pinches tenis mugrosos y apestosos no valían ni 50 bolas creo yo, tenían hasta las cintas de diferente color.
Me bajó el pantalón y mis calzoncillos y él ya estaba totalmente desnudo, nos metimos a la zanja para que nadie nos viera, me puso en cuatro patas y el pinche Muelas me empezó a coger, él de rodillas y yo a 4 patas, pinche excitación que tenía, me daba chingo de morbo, el muelas me pompeaba con un ritmo sorprendente, se paraba poquito y me siguía pompeando, no es broma weyes, pero ni siquiera me la había jalado cuando me vine de putazo, un chingo de mecos, y el Muelas que no tenía pa'cuando, así le daba un ratillo y en eso escuchamos la troca de mi compa que se acercaba, el pinche muelas me empezó pompear en chinga, parecía una película en alta velocidad, y siguió así con frenesí, me aferraba muy fuerte y yo apretaba mi culo pa'que se corriera pronto, sentía sus espasmos y sentía como su verga explotaba, y me sacó la verga de chingazo, se salió de la zanja de un salto y se puso el pantalón como rayo, yo me quede con mis piernas temblando como las de bambi, con al culo dolorido y palpitante adentro de la zanja.
Cuando llegó mi compa no se dio cuenta de nada, ya con los pantalones puestos y con el pico en mano, me dijo: "¿Cómo van? Ay cabrón, ¿qué traes? te vez muy jodido, échense un descanso putos ya casi acaban, les traje un cartón de chelas para que se alivianen." Le dije, pos tráelo puto, nomas nos lo platicas, así se fue por el cartón y en eso me dijo el pinche Muelas: "Oye morro te eche todos los mecos dentro, no te agüitas verdad?", jajaja me reí y le dije, no pues ya qué, pinche calentura, ah, eso si cabrón que no se te olvide que me debes 50 bolas o te vas descalzo a pata rajada hasta tu cantón, el pinche Muelas se rió. Luego mi compa nos pagó lo mitad del jale y nos dijo que al día siguiente nos pagaba la otra mitad, también nos dijo que nos traía una tienda de acampar y algo de provisiones, pues la chamba se alargaría toda la semana. ¡¡¡Toda una semana con el Muelas pompea rico, no mamen weyes!!!. Al cabo de un rato, el culero del muelas me dio 45 pesos en moneditas y me dijo, "wey no seas culero, es que le compre unos cigarros al tu compa el Martín y me dio 2 por cinco, y pos me descompletó tu tostón." Jajajajaja

sábado, 19 de junio de 2010

mi vecino chacal

Lo he visto en varias ocasiones pasar cerca de mi casa, es un chacalito hermoso y muy rudo, parece que el piso tiembla cuando él pasa, también he notado como las mujeres lo voltean a ver, y pues con razón, ya que es realmente guapo y al mismo tiempo produce una cierta desconfianza, ya que esta completamente rayado, sus tatuajes son hermosos como él, pero no deja de parecer un chacalito de la mara.
Ésta tarde he estado pensando tanto en él, ¡cielos! no puedo dejar de imaginarme en una tórrida cogida con él, sólo de pensar en sus musculosos brazos tomándome de una manera brusca y vulgar…
¡Oh, demonios! Ahí viene, otra vez, casi siento como tiembla la tierra a su paso. ¡Maldición! Viene con su novia, a esa perra la detesto por estar con mi hombre, ah, pero con el sólo hecho de verlo, mi verga se ha puesto dura, debo ser muy precavido, no quiero que me vea por detrás de las cortinas. ¡Mierda! Me ha visto, ¡puta madre! espero y no sepa que soy yo...
...Esta noche tengo antojo de un “dogo”, iré por uno. ¡Ah! pero mira nada más, es él, está solito, su puta no está con él, eso si que es una buena noticia.
—pero… ¿a dónde va? Parece que se ha detenido, ¡huy, huy!, va al carrito de los hot-dogs; ¿y ahora? Tranquilo mijito, no le tengas miedo, ¿qué es lo peor que puede pasar?
- Buenas noches, me da un dogo por favor.
- ¡Claro que sí amigo! ¿Lo quieres con todo?
- Sí, y me da también un refresco por favor.
- Y a ti… ¿qué te vamos a servir?
— ¡Auch! Está justo detrás mío, Dios, huele tan bien
- A mi me das otro dogo y también otro refresco.
— ¡Dios, su voz es preciosa! ¡Ay no, me ha sonreído! Wey, tranquilo, tranquilo, debes regresarle la sonrisa, pero no seas obvio, que te puede apedrear por puto.
- ¡Que onda!
- ¡Jeje, qué onda!
—Pendejita, eso fue lo más inteligente que se te ocurrió? Mira como se esta riendo de ti.
- ¿Te llamas Jorge verdad?
—Wow, sabe mi nombre.
- Sí, me llamo Jorge… y…
- Arturo, me llamo Arturo, ya te había visto por el barrio, justo ésta tarde.
— ¡Ay ay ay! Me saludó, toqué su mano, ay, creo que me voy a venir. ¡Chin! Me vio en la tarde por la cortina, qué pena.
- Y… qué onda, llevas mucho en este barrio?
- No, solo una semana, me mudé justo el viernes pasado.
- Y ¿dónde vives exactamente? — Ay idiotita, no te veas tan arrastrada.
- Jeje, pues creo que justo a un edificio del tuyo, en el 4to piso, la puerta derecha.
- Oh, jeje, no debías ser tan explicito.
- Pues me acabas de preguntar dónde vivía exactamente, ¿no?
- Pues sí verdad, jejeje… en ocasiones me paso de wey.
- Hey, no digas eso…
- Aquí están sus dogos, buen provecho.
- ¡gracias!
- ¡gracias!
- Ah, como te decía, no digas eso, no es que seas wey, simplemente pareces de pronto muy distraído… creo yo.
—Ay dios mío, es un chacalito hermoso y sobre todo tierno… wey, debes hacértelo amigo.
- Pues quizás.
- Hey, ¿quieres que te acompañé a tu casa?
- Ah, sí, me late la idea, oye ¿pero no tienes que ir con tu chica?
- ¿Mi chica? Pero si no tengo ruru, ya hace más de 1 año que no tengo vieja.
- Pero… la chica con la que ibas ésta tarde… me pareció que…
- Ah… ella es mi prima, vino de visita, es solo que es un poco empalagosa.
- Ah, menos mal…
- ¿menos mal? Y eso… te gusta, si quieres te la presento.
—¡Mierda! ¿Por qué dijiste eso pendejita… ¿qué? Cree que me gustó su prima, huy si supiera este chacalito…quien me gusta es él, con él quisiera estar ensartado toda la noche…
- Eh… no, chales, ella no me gustó…
- ¡Ah! Jorgito, entonces tú… ¿te gusta la machaca verdad?
- Jajajaja… ¿se me nota?
- Pues la verdad yo te lo había notado, no eres muy obvio, pero pues si, la neta te lo noté… pero no hay pedo wey, no tengo problemas con eso, de hecho tengo muchos amigos gay, son chidos…
—Ay ay ay, un chacalito «open mind» ¡no puede ser mejor!
- De hecho pues a mi me late tirar pa’ los dos bandos.
- ¡Pero qué están oyendo mis castos oídos! ¿Eres bi wey?
- Jejeje, ¿te parece difícil de creer?
- Ah, pues no, digo, pues mucho mejor así, creo yo.
- Mmm mucho mejor así, y… ¿eso por qué?
- Pues ya no me costará trabajo convencerte, jejeje.
- Ay, mira tú si que no te andas por las ramas, jajaja, ¿qué, te latería… tú sabes?
- ¿Coger? Digo, ¿coger contigo? Pues awevo wey, ¡estás bien rico mijo!
- Ah, pues mira, ya salió algo bueno de este encuentro… jejeje. Entonces dónde ¿en tu casa o en la mía?
- ¿Vives solito?
- Sí.
- Ah, pues en tu casita, claro está, pa’ que no haya inmiscusión alguna digo yo, jejejeje.
- Está bien, vamos a mi casa.
—ay putita, te vas a coger a este chacalito, mejor dicho, te va a coger este chacaito hermoso… perra golosa.
- Esta es mi casa Jorge, tu casa.
- Gracias.
- Y… ¿a lo que vamos no? Ya tengo como 4 meses sin meterla.
- Ah, pues sí, vamos a lo que nos truje, jejeje.
Ay Dios mío, esta precioso, en cada prenda que le voy retirando me doy cuenta que no es un chacalito cualquiera, este está limpio, su piel no está reseca por trabajo, es un chacalito muy pulidito, huy pero esos tatuajes, esos si que me excitan, quiero gozarlo toda la noche. Ay que caray, ya puedo ver esos tatuajes de su abdomen, están súper lindos… ay ay ay, por dios, ¡que vergota! Está ahí, sólo para mi.
¡Oh puta madre! esto sabe delicioso, mmm su sabor es exquisito...
...
...
- ¡Jorge! Ya despierta, que tienes que ir a la escuela...
Porqué vergas me despiertan... soñaba de lo lindo...
F I N

sábado, 1 de noviembre de 2008

¡Vivan los chacales!



¿Quién de nosotros no ha soñado alguna vez en fornicar con un chacal? ¿Cuantos hombres como yo no han visto realizar el sueño de estar con un chacal? Pero… ¿Quién es el chacal? Se lo estarán preguntando algunos…
El “Chacal” es el hombre más masculino que pueda existir sobre la tierra, cuyo interés es pasarla bien, sin importarle nada con quien se revuelca...
Los hay algunos más vivos que otros...

Los hay unos muy inocentes…
Ese aspecto rudo, varonil, cargado de testosterona, con un cuerpo que invita al pecado, formado, no por un gimnasio o porque se inyecta hormonas, no, prácticamente tiene ese cuerpo por el arduo trabajo, la joda de la vida diaria...
Los hay albañiles, cargadores en el abastos, choferes de autobús, policías, soldados, estudiantes… quiere decir que los podemos encontrar por todas partes…
¡Yujú, buenas noticias! Pero, ¿qué hay de tras del chacal?
Me gustaría decir que un chacal no es más que un chico prácticamente de barrio, de origen humilde muchas veces, que en algunos casos esta educado por la “gran Escuela”: la vida. Y claro, es muy abusado, es un tanto maleado, es el chico de aspecto “buga” que le gusta permanecer en el “anonimato” de acuerdo a su preferencia sexual.
Son muy cariñosos, son muy tiernos, y al mismo tiempo son rudos, son bruscos en la cama, pero sin dejar de ser tiernos y amables.
Sexualmente son por mayoría activos, no les gusta ser penetrados… eso parece ser que no los compromete a perder su hombría, su virilidad.
Pero hay que irse con mucho cuidado, hay unos que son vividores (los a montones, casi podría decir que la gran mayoría), les gusta el placer y el dinero fácil, así que si te descuidas… caes en el sucio juego de ser el patrocinador de sus vicios.

fotos de chacalitos